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Cómo es que un emprendimiento puede llegar a valer más de US$1.000 millones gracias a la inversión (como NotCo)

Qué curiosa forma de graficar algo tan sorprendente. Hace poco, se oficializó que la empresa chilena NotCo alcanzó la categoría de “unicornio”, luego de rebasar la valorización de los MIL MILLONES DE DÓLARES. Eso se concretó luego de conseguir un levantamiento de US$235 millones, entre los que participaron varios fondos de inversión reconocidos e incluso deportistas de la talla de Lewis Hamilton y Roger Federer. 


Pero, ¿qué es una empresa unicornio? Se bautizan así, porque entre los millones de emprendimientos que hay en el mundo, menos del 0,00001% -cifra al ojo, es probable que hayan más ceros- sobrepasan los US$1.000 millones, cifra que las lleva a considerarse unas “rarezas”, haciendo la analogía con el ser mitológico. 


Que una empresa valga eso, no quiere decir que sus directores o fundadores tengan esa cantidad de dinero en sus cuentas corrientes, sino más bien habla de una proyección entre lo que inversores han aportado al crecimiento de la empresa y lo que se “estima” que la empresa ya vale como competidor en el mercado. 


El último levantamiento de NotCo fue una Serie D. Es decir, antes hubo al menos otras tres rondas (A, B y C) de financiación donde inversiones entregaron capital a la startup chilena para crecer. Pero, ¿por qué un inversor pondría tanto dinero en una compañía que aún no es un gigante como Walmart o Coca Cola, sino que está recién expandiéndose? La respuesta es simple, pero compleja: siempre una gran idea disruptiva es más valiosa que cualquier infraestructura instalada. 


¿Por qué alguien en los noventa apostaría por un pequeño emprendimiento de películas por correspondencia llamado Netflix, si ya existía un gigante del arriendo de películas llamado BlockBuster? Bueno, al principio nadie lo hizo, pero eventualmente alguien notó que había algo innovador por lo que valía la pena pagar: la web de Netflix fue precursora en utilizar algoritmos para recomendar a los usuarios nuevas películas basándose en sus gustos y pedidos previos, además de que las personas no debían ir a sucursales físicas, sino que simplemente ordenar a través de internet y luego recibir por correo los CDs.

Con NotCo pasa algo parecido. En medio de la discusión por el tremendo daño ambiental que provoca la industria de los alimentos de origen animal, un pequeño emprendimiento en Chile ofreció algo disruptor: sobre la base de ciencia y tecnología, desarrollar algoritmos capaces de copiar el sabor, textura y matices de carne, leche y huevo, pero utilizando únicamente elementos de origen vegetal. Para los expertos está claro de que la industria animal para producir alimentos deberá reducirse drásticamente en un futuro cercano, y que además tendremos que encontrar una buena alternativa. Y esa necesidad hace que NotCo hoy se valorice en US$1.500 millones. 


Este fenómeno de los unicornios permite la existencia de los capitales de riesgo, que son básicamente inversores que apuestan a startups sabiendo que difícilmente serán rentables a 3 o 5 años, pero poseen ideas tan valiosas, que en un tiempo más pueden ser las líderes de un cambio. Por ahora, los Venture Capital son cosa de grupos económicos bastante grandes, pero qué bueno sería permitir a las personas comunes apostar por emprendimientos novedosos de su país, ¿no? Es algo que en Clever también pensamos. 


Para muchos expertos, lo de NotCo y Cornershop no es casualidad, sino que la vanguardia de una generación de startups nacionales talentosas y esforzadas que van rumbo a ser otros unicornios.  Eso nos hace pensar, ¿cuál será la startup que le siga a NotCo? Hagan sus apuestas, nosotros los leemos. A futuro, ¿te gustaría un fondo que sólo invirtiera en startups innovadoras de nuestro país?


Por
Equipo Clever

¿Estás listo para invertir en tus metas?